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La pregunta que plantea Juan Sobejano en HotelJuice en su post: ¿a quién pertenece mi tiempo?, me ha dejado varios días reflexionando con esta entrada a medio escribir.

Vale, coincido con que el verdadero dueño del tiempo es el cliente, origen y fin de la cadena de mando, según Juan. De acuerdo, pero, entonces: ¿quién paga mi salarios?: el cliente desde luego no; éste “sólo” proporciona los fondos necesarios para ello. El cómo se reparten estos fondos es otra pregunta, otra dimensión y se requiere de toda la fuerza de la teoría microeconómica para responderla.

En épocas de vacas gordas, no hay problema; la tarta es grande y todos pueden quedar satisfechos, pero, ¿qué ocurre en épocas de restricciones como las que nos toca vivir ahora? Llega la hora de las distancias cortas, la hora de comprobar si las misiones, visiones y demás “planteamientos” estratégicos lo eran de verdad o sólo papeles que rellenar; llega la hora de que los códigos de buen gobierno, las políticas de responsabilidad social corporativa y otras “herramientas” estratégicas jueguen su papel para preservar de los efectos de la crisis a los recursos más valiosos: ¿los humanos?

Por si acaso, yo recomiendo seguir los consejos de Andrés Pérez Ortega: “Ha llegado el momento de tratar de conseguir alcanzar tu mejor marca, tu Marca Personal y no ser un muñequito en manos de un incompetente e irresponsable.”: los videojuegos son peligrosos (27/11/2008) y labrarse cada uno un futuro personal en el gran mercado de conocimientos en el que se está convirtiendo la actividad empresarial.

Ánimo que queda mucho por hacer.

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