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De todos es sabido que las crisis representan amenazas, pero también oportunidades. Tampoco se añade nada nuevo al afirmar que el consumo se desplaza hacia los bienes/servicios más cercanos a las necesidades reales, minimizando el que se realiza en bienes/servicios de lujo, suntuarios o prescindibles.

Todo esto nos lo recuerda y sistematiza Mckinsey en un gráfico en el cual, sobre las dos últimas crisis económicas, se puede observar en qué tipo de gastos se incrementa el consumo y en cuáles se reduce: https://www.mckinseyquarterly.com/newsletters/chartfocus/2008_12.htm

Llama poderosamente la atención el incremento del gasto en formación, en lectura y en seguros; señales inequívocas del comportamiento del consumidor ante un entorno económico en el que no confía.

También desde harvard nos llega una advertencia similar: “En los días oscuros de octubre y noviembre, los consumidores fluyeron a tiendas de descuento como Wal-Mart y McDonald. Los innovadores tienen que aprender a querer el negocio del “low-cost”, puesto que cada vez existen más consumidores conscientes y competidores hambrientos en estos segmentos de bajo coste. Esto no necesariamente significa que las empresas tengan que reducir precios. Más bien que entiendan cómo entregar el valor que demandan los consumidores en segmentos de bajo coste”: Innovating in the Great Disruption

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