Etiquetas

, , , , , , , , ,

L

Existe gran consenso sobre la necesidad de medir la actividad de innovación de una empresa, pero, en este tema, la realidad empresarial difiere sustancialmente de la situación deseada.

No hay muchas evidencias cuantitativas sobre la influencia de la innovación en la rentabilidad empresarial, precisamente por la dificultad de establecer conectores entre lo que puede entenderse por innovación y la rentabilidad.

En el estudio anual sobre innovación corporativa realizado por el Boston Consulting Group : Innovation 2009: Making Hard Decisions in the Downturn ; se cita un análisis en el que se demuestra que las empresas innovadoras tienen un rendimiento total para el accionista (TSR) un 4,3% superior en comparación con su sector; sin embargo, la identificación y definición de lo que constituye una empresa innovadora es bastante deficiente, puesto que se basa, en gran medida, en opiniones recabadas en una encuesta.

En España, el CDTI ha publicado recientemente el informe titulado: Impacto de la I+D+i en el sector productivo español , en el que se demuestra que, durante el período 2005-2006 la tasa de variación en las ventas es 18 puntos porcentuales más alta en las pymes que han declarado gastos en innovación en la Encuesta sobre Estrategias Empresariales de la Fundación SEPI . El mismo efecto positivo se observa en otras variables económico-financieras como el empleo, la inversión bruta de capital, la productividad y la probabilidad de exportar.

En el plano individual, se conocen más los éxitos, a los cuales suele dársele publicidad, que los fracasos, por lo cual es difícil extraer generalizaciones. De las encuestas realizadas por el Boston Consulting Group en el estudio anteriormente mencionado se extrae que mientras que un 73% de los ejecutivos encuestados creen que la innovación debe ser monitorizada con el mismo rigor que otras funciones de dirección, sólo el 46% afirma que su compañía lo realiza actualmente. Además, sólo el 32% de los ejecutivos encuestados están satisfechos con las prácticas de medición de la innovación de sus empresas.

Existe, sin duda, un importante trabajo para adaptar las mediciones necesarias a las características y modelos de negocio de cada organización. Tal y como se afirma en el estudio mencionado, el problema no es la generación de ideas, el problema está en cómo convertir dichas ideas en efectivo: “Las nuevas ideas rara vez son escasas. De hecho, como vemos cada día en nuestra práctica de la innovación y nuestro trabajo con las empresas, la mayoría de las organizaciones tienen abundancia de buenas y, a menudo, grandes ideas. Sin embargo, la generación de ideas y ser capaces de convertir esas ideas en dinero en efectivo, son dos cosas totalmente diferentes. Las más importantes innovadores del mundo han dominado ambos conceptos y no se distraen con el mantra frecuentemente escuchado de la prensa y de los expertos que el problema es la necesidad de “ideas revolucionarias”. Eso simplemente no es verdad, como la encuesta de este año demuestra, una vez más”

Ánimo, hay mucho trabajo por hacer.

Anuncios