Etiquetas

, , , , , , , , , , , , ,

La realidad de los negocios ha sido radical y fundamentalmente alterada por los cambios económicos y financieros que se han producido durante la crisis. Desde Accenture en el artículo denominado Aftershock, nos proponen cinco dimensiones clave sobre las que reflexionar en relación a los cambios producidos en los negocios:

1.- El cliente es el rey.

Con menos recursos para consumir, los compradores elegirán más juiciosamente. Incrementarán sus esfuerzos en la búsqueda de productos y servicios que se ajusten más estrechamente a sus necesidades. Como consecuencia, las compañías tendrán que invertir en enfoques de segmentación de clientes más sofisticados y utilizar esta información para desarrollar ofertas genuinamente diferenciadas. Otros valores como la sostenibilidad medioambiental y la responsabilidad social corporativa es probable que crezcan en importancia a medida que los consumidores rechacen los indiscriminados modelos de consumo del pasado y comiencen a ser más selectivos en sus elecciones.

Algo parecido está ocurriendo con los compradores industriales. El énfasis continuo y generalizado en la gestión de costes llevará a una mayor adopción de prácticas de compras profesionalizadas, tales como las subastas inversas o el uso de servicios de terceras partes especializados en la localización de proveedores. Asimismo, la continúa restricción del crédito a empresas lleva a que éstas se planteen modelos tales como el “pago por uso” que no precisen de la adquisición en propiedad de los bienes.

2.- Nuevos escenarios competitivos.

Cambios de poder en la cadena de valor , tales como los que están ocurriendo en el automóvil, en la industria aeroespacial o en la industria editorial.

Nuevos competidores . Las bancarrotas y las suspensiones de pagos parece que disminuyen la capacidad de un determinado sector económico; sin embargo, puede ocurrir que los activos productivos simplemente hayan cambiado de mano y, además, en ventajosas condiciones de precio y financiación.

Nuevas reglas . Tanto en los preceptos reglamentarios como en los estándares voluntarios que se autoimponen algunas industrias.

Volatilidad crónica . Los inversores siguen nerviosos, incluso con la economía saliendo de la desaceleración, lo que exacerbará la volatilidad, resultando en reacciones más rápidas y más radicales a cambios en los principales indicadores económicos y al comportamiento errático de los mercados de valores.

3.- Perspectivas de crecimiento.

La capacidad para invertir en el crecimiento y las decisiones sobre dónde y cómo crecer ayudarán a ampliar la brecha futura entre ganadores y perdedores. Los ganadores seguirán invirtiendo en I + D a pesar de la recesión; dispondrán de capital para aprovechar las oportunidades de fusiones y adquisiciones a precios de saldo; responderán a las cambiantes necesidades del cliente con nuevas ofertas innovadoras y establecerán en primicia posiciones fuertes en los mercados emergentes. Estas inversiones crearán grandes ventajas  para estas empresas, llevándolas a un desempeño más sólido al salir de la recesión.

4.- Nuevos modelos de negocio.

La tecnología continuará transformando la forma de hacer negocios, facilitando mayor movilidad y dispersión geográfica de las actividades. La escasez creciente de cualificaciones en el Oeste y la abundancia relativa de estas competencias en mercados emergentes como India y China hará que las empresas deslocalicen actividades cada vez más sofisticadas, incluyendo los segmentos principales de la cadena de valor de I + D.

5.- La agenda del talento.

La competencia por el talento se reavivará a raíz de la recesión ya que las empresas, deseosas de repuntar, se pelearán por contratar las habilidades necesarias y reconstruir la capacidad perdida a causa de la recesión. Los desafíos serán especialmente intensos en las industrias donde se han perdido habilidades especializadas -por ejemplo, el sector financiero- en algunos casos de forma permanente, cuando los trabajadores han emigrado o cambiado sus modelos de carrera profesional.

La desaceleración ya ha provocado grandes cambios en el comportamiento del comprador, la estructura de las industrias y la dinámica competitiva, y ha abierto una brecha entre ganadores y perdedores que es probable que aumente sustancialmente. El éxito en la recuperación final dependerá de la capacidad de liderazgo para anticipar y reaccionar a estos cambios y tomar decisiones muy difíciles sobre cómo y dónde invertir, tales cómo configurar las operaciones, y cómo preservar y reconstruir las competencias clave una vez que se reanude el crecimiento económico.

Ánimo, hay mucho trabajo por hacer.

Anuncios