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Se entiende por acceso abierto al conocimiento científico la libre y permanente disponibilidad en Internet de la literatura científica, que permita leer, descargar, copiar, imprimir, distribuir y cualquier otro uso legal de la misma. Fuente: Informe APEI sobre acceso abierto .

El concepto es muy parecido al de software libre , con debates muy interesantes, algunos casi en el terreno filosófico, sobre si, además de abiertos, los contenidos y el software deben ser gratuitos; cuál es el papel de las administraciones públicas en el desarrollo de ambos conceptos; quién debe pagar los costes de desarrollo y producción, etc. En realidad se trata del mismo debate que se produce alrededor de los servicios que son susceptibles de pasar de un modelo de distribución física (libro, CD-ROM; revista, …) a un modelo digital (bits + internet); donde el coste marginal de producir una copia es prácticamente nulo y pueden coexistir modelos de negocio gratuitos y de pago (tal vez el artículo de referencia sobre este concepto de los modelos de negocio digitales sea The long Tail de Chris Anderson; del cual existe una versión traducida al castellano ).

Mi opinión en este debate es que hay que huir de los planteamientos extremos; ambos modelos tienen ventajas e inconvenientes; las transiciones entre ambos no son fáciles, puesto que hay que cambiar estructuras comerciales, usos y costumbres de los usuarios, etc.; pero lo que si tengo claro es que los reglamentos y normativas que, en un momento dado, puedan estar dificultando el cambio deben ser evolucionados hacia esquemas más neutrales y que la Administración Pública debe desempeñar roles de difusión y sensibilización hacia las nuevas posibilidades que se abren conforme avanza la tecnología.

La tarea no es fácil; los legisladores deben interpretar si los derechos que la legislación vigente concede a un determinado grupo perjudican notablemente al resto de ciudadanos y, por tanto, han dejado de ser un derecho para convertirse en un privilegio y la judicatura debe velar para que el equilibrio sea correcto y coherente; todo en una difícil mezcla con los cambios sociales y económicos a los que debemos enfrentarnos.

En este contexto, noticias como Arremeten contra la reducción de recursos para bases de datos científicas , podrían haber sido aprovechadas para empezar a introducir el debate sobre el acceso abierto en la sociedad y, así, poder llegar algún día a responder seriamente a la cuestión de si la investigación que se financia con recursos públicos debe estar libre y gratuitamente disponible, como ocurre, por ejemplo, en la Universidade do Minho: (RepositóriUM es el Repositorio Institucional de la Universidade de Minho y ofrece acceso abierto al texto completo de la producción científica de los miembros de la Universidad. El objetivo de RepositóriUM es constituirse como el registro permanente de la producción científica de la Universidad de Minho maximizando su visibilidad, accesibilidad e impacto: http://repositorium.sdum.uminho.pt/ ) Lástima que todo se haya quedado en una simple discusión de cifras.

Para profundizar en los conceptos del acceso abierto recomiendo el informe de APEI ya referenciado y para conocer diferentes puntos de vista los comentarios al post del profesor Juan Freire: La edición científica y la cruda realidad del acceso abierto .

Ánimo, hay mucho trabajo por hacer.

Actualización (31/01/2010). Janelle Ward, profesora asistente en la Universidad Erasmus de Rotterdam, Holanda, publica en Rewriting research un interesante recopilativo académico del estado del arte en cuanto a la utilización de herramientas telemáticas para la investigación y publicación científicas.

 

 

 

 

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