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Los líderes de negocios saben que las finanzas y los recursos humanos no son su trabajo, pero también saben que tienen que manejar tanto los números como a su gente para hacer su trabajo y conseguir sus objetivos. ¿Por qué no ocurre lo mismo con las TIC´s?

Susan Cramm, autora del libro 8 Things We Hate About IT, se hace esta misma pregunta en su artículo How IT-Smart Is Your Organization? de Harvard Business Publishing y apunta como posible causa la falta de formación en tecnologías de la información de las personas que dirigen los negocios, citando los resultados de una encuesta en la que los directivos identifican las siguientes necesidades de aprendizaje:

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    • Obtener el máximo rendimiento de los sistemas en funcionamiento y lo que la tecnología actual puede hacer y hacia dónde se dirige.
    • Desarrollar estrategias facilitadas por la tecnología e inversiones responsables.
    • Proporcionar soluciones complejas.
    • Trabajar con tecnologías de la información.

Se trata del fenómeno que se ha dado en llamar la “ segunda brecha digital”, que consiste en la falta de capacidad de las personas para interiorizar las tecnologías de la información y desarrollar soluciones innovadoras para sus intereses personales y profesionales. Algunas previsiones apuntan a que los avances tecnológicos de los próximos 30 años serán muy superiores a los de los pasados 30, aún a pesar de que estos últimos han sido impresionantes. Si estas previsiones se cumplen, ¿cómo seremos, entonces, capaces de adaptarnos, si nuestro aprendizaje no crece al mismo ritmo con el que se desarrolla la tecnología?

Cuando me piden que explique la web 2.0, las personas están usualmente más preocupadas por aprender a utilizar nuevas herramientas, que por asimilar los conceptos fundamentales bajo los cuales se construye este ¿nuevo? paradigma. A mi juicio es un error, las herramientas cambian, incorporan continuamente nuevas funcionalidades, cada día se parecen más unas a otras y, también, surgen alternativas nuevas (por ejemplo, últimamente me ha llamado la atención el concepto de sincronización que subyace detrás de www.zyncro.com; aún no la he probado); basta, por ejemplo, suscribirse al blog de Gustavo Martínez, para recibir 2-3 ¡novedades! ¡diarias!, ritmo de cambio imposible, a menos que te dediques a ello exclusivamente. Sin embargo, los principios perduran más allá de las herramientas que los soportan y nos facilitan un esquema mental que nos ayuda a encajar las piezas del puzzle. Según Tim O´Really, al que se considera el padre del término web 2.0, estos principios son (explicación más detallada en: Qué es la Web 2.0):

La web como plataforma. Internet es, cada vez más, el lugar dónde se gestiona la información. Los centros de datos corporativos perderán cada vez más protagonismo, a medida que mejoran las aplicaciones disponibles, la velocidad de conexión y la seguridad de Internet.

  • Control de los propios datos. Del mismo modo que el ascenso del software privativo llevó al movimiento del software libre, es de esperar que el ascenso de las bases de datos privativas produzca como resultado un movimiento hacia los datos libres (véase, por ejemplo, Acceso abierto al conocimiento). Ya se aprecian los primeros signos de esta tendencia en proyectos de datos abiertos como la Wikipedia o las licencias de propiedad intelectual Creative Commons.

  • Aprovechamiento de la inteligencia colectiva. Participar es, al mismo tiempo, un mecanismo de aprendizaje y de creación; con nuestras aportaciones contribuimos a nuestro propio aprendizaje, al de otras personas y a la creación de nuevos conocimiento, normalmente basado en el análisis de las interacciones entre las diferentes participaciones.

  • Pequeños modelos de negocio capaces de redifundir servicios y contenidos. Es el concepto de “ mashup” o remezcla: la unión de dos o más elementos de información no es, solamente, la suma de ambas, sino que también contiene valor en si misma independiente de la de sus partes y, así, hasta el infinito. La aparición de estándares de interrelación, como RSS, para la sindicación de contenidos, o SOAP, para el intercambio de datos entre aplicaciones, permitirá realizar multitud de pequeñas utilidades válidas para muchas personas.

  • Innovación y desarrolladores independientes. En muchas ocasiones, la oportunidad no será detectada por las grandes multinacionales, sino que será ejecutada por pequeños grupos de emprendedores. Las herramientas de desarrollo software y las arquitecturas basadas en la actualización continua permitirán este tipo de aproximaciones.

  • Situación de “beta perpetua”. El software se actualiza permanentemente; no hay que esperar al fin del ciclo de actualización; Internet permite difundir las actualizaciones de una manera cómoda tanto para el proveedor como para el destinatario del software modificado.

  • Software por encima de un solo dispositivo. PC´s, portátiles, ultraportátiles, blacbberrys, pocket-pc´s, teléfonos móviles, TV, etc.; las aplicaciones deben diseñarse para funcionar en cualquiera de estos dispositivos; al menos hasta que se llegue a conseguir la panacea de “un sólo dispositivo de acceso”, la cual, probablemente, no se consiga nunca.

¿Complicado? Seguramente si; pero la opinión unánime de los expertos es que es imprescindible que los líderes de negocio comprendan el funcionamiento de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones.

Por ejemplo, hace varios años participé en el análisis de requerimientos para una solución de negocio. Como consecuencia del análisis se determinaron dos posibles soluciones, una basada en software libre y otra basada en software propietario. Sin embargo, el directivo que tenía que tomar la decisión no fue capaz de hacerlo; insistía una y otra vez en la pregunta: ¿cuál es mejor? Y las respuestas: “no nos atrevemos a pronosticarlo” o “depende de cuál sea tu enfoque de futuro hacia las tecnologías de la información” no le valían. Al final, la decisión se tomó como casi siempre, por inercia y comodidad y, claro, ganó la solución basada en software propietario. Aún no ha transcurrido el tiempo necesario para evaluar la idoneidad de la decisión adoptada, pero lo que si se sabe es que la solución no estaba alineada con la estrategia empresarial; si coinciden será por casualidad (o por el simple hecho estadístico de que las soluciones propietarias son, aún, más numerosas que las soluciones libres). Lean, por favor, tanto el artículo de Susan Cramn como los numerosos comentarios que ha provocado; valen la pena.

Ánimo, hay mucho trabajo por hacer.

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