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Fuente: http://blog.dgomez.com.ar/content/cosas-de-la-era-twittera

Como ya he explicado en varias entradas anteriores, cuando se relaja la disciplina operativa sobre un proceso éste tiene a descontrolarse y a volverse poco a poco más ineficiente. Y esto es, precisamente, lo que le ha ocurrido al blog; con motivo del relax veraniego, he ido poco a poco permitiendo que la frecuencia de publicación en el blog se redujese y se volviese errática y, como consecuencia, se ha descompensado todo el proceso.

Sigo leyendo al mismo ritmo que antes, con lo cual sigo encontrando temas sobre los que hablar o comentar. Más o menos, sigo respetando la tarea de redactar las conclusiones de cada tema de forma ordenada (a base de ir recopilando pequeños recortes en papel que voy escribiendo a cada rato que tengo libre. Varios compañeros y amigos me han recomendado últimamente el ipad, diciéndome que se trata de una experiencia de uso completamente distinta a la de un ordenador portátil, pero aún no he probado), pero lo que falta es la disciplina de construir físicamente cada entrada, colocarla en el gestor de contenidos y pulir sus defectos hasta que se pueda publicar. Realmente falta muy poco, pero la percepción del usuario final no es así, puesto que sólo ve los resultados finales y éstos dependen de que se cumplan todos los hitos y no solamente algunos de manera desordenada. Tal vez ahora que empiezan los rigores y la disciplina invernal consiga volver a estabilizar esta última tarea y con ella todo el proceso.

Pero, entremedias, y sabiendo de esta limitación, he estado experimentando con twitter e incrementando el ritmo de publicación en esta herramienta, puesto que se trata de un proceso más fácil y rápido. Lógicamente, todo resulta mucho más superficial; en los 140 caracteres que se permiten de forma estándar, sólo puedes transmitir 1 idea y enlazar 1 referencia (al mismo tiempo, tiene la ventaja de que hay que resumir, sintetizar y eliminar retóricas, con lo cual la lectura es mucho más rápida), pero, por el contrario, también su manejo es mucho más fácil e intuitivo, lo cual lleva a que la mayoría de las personas prefieran este tipo de sistemas a otras herramientas más potentes, pero, también, más complicadas.

Desde el punto de vista de la innovación conviene no perder de vista esta reflexión, puesto que es la que explica el motivo de que no triunfen los productos mejores o más completos, sino aquellos que cumplen mejor las necesidades y expectativas de sus clientes, por simples, sencillas, pueriles e, incluso, estúpidas, que puedan parecer para los “techies”.

Por mi parte, voy a tratar de mantener los dos sistemas de publicación (ya se que existen artilugios de esos llamados “widgets” o “plugins” que permiten “bloguear” los “tweets” y “twittear” los “blogs”; de hecho acabo de incorporar uno de ellos al blog), manteniendo el principio que siempre he difundido: “hay que adaptar el contenido a la forma en que va a ser distribuido”; los métodos “copy-paste” más o menos sofisticados siempre serán un “quiero y no puedo”, con independencia de que, en determinados momentos, también hay que saber usarlos.

Ánimo, hay mucho trabajo por hacer.

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