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Extractado de Five misconceptions about productivityMcKinsey Quarterly.

1.- La productividad no es una prioridad.

El crecimiento económico sólo puede venir de producir más con los mismos recursos (productividad) o de emplear más recursos; entre ellos los humanos. A su vez, los recursos humanos adicionales sólo pueden derivar de la existencia de más personas en edad de trabajar, lo cual dada la estructura demográfica de los países desarrollados sólo podría proceder de flujos inmigratorios desde los países en vías de desarrollo, con todos los problemas sociales y económicos que plantea la inmigración.

2.- La productividad destruye empleo.

Cuando se observa la economía en general, más allá de los altibajos de los distintos sectores, la productividad y el empleo casi siempre aumentan conjuntamente. Simplemente resulta falsa la existencia de un compromiso entre productividad y empleo en las economías dinámicas.

3.- La productividad sólo tiene que ver con la eficiencia y está diseñada para impulsar las ganancias corporativas.

La productividad tanto puede proceder de una mayor eficiencia (como la reducción de recursos para una producción dada) como de aumentar el volumen y valor de los productos obtenidos con los mismos recursos (para lo cual la innovación es un factor vital). Se necesitan los dos tipos de aumentos de productividad para crear ciclos virtuosos de crecimiento en los que los incrementos de valor provocan aumentos en los ingresos que, a su vez, alimentan la demanda de más y mejores productos y servicios.

4.- La productividad sólo afecta a sectores y empresas rezagados.

No es así. Como un componente crítico de la competitividad, el aumento de la productividad es esencial para la salud general de la economía. Incluso las empresas y sectores con mejores resultados tienen todavía margen para aumentar la productividad mediante la emulación de las mejores prácticas de los demás y el desarrollo de nuevas innovaciones propias. Sin embargo, también es cierto que la oportunidad de ganancias puede ser mayor en sectores tales como el del cuidado de la salud o el sector público, que hoy tienen una productividad relativamente baja. 

5.- Las ganancias de productividad han alcanzado su límite.

Algunos dicen que el desarrollo económico y la innovación tecnológica se han estancado y el motor de la productividad se está quedando sin combustible. No es cierto. Las investigaciones de Mckinsey sugieren que el sector privado puede alcanzar tres cuartas partes de las ganancias de productividad que se necesitan para obtener un crecimiento sostenible, simplemente aplicando las mejores prácticas empresariales y aprovechando la próxima oleada de innovaciones. Para obtener la última cuarta parte se deben afrontar las barreras que han lastrado históricamente el crecimiento económico, tales como carencias infraestructurales e incrementos innecesarios de la burocracia. Una adecuada combinación de esfuerzos públicos y privados, estableciendo nuevos estándares mundiales de productividad y competitividad, garantizaría que las futuras generaciones podrán disfrutar de ganancias en los niveles de vida similares a las de sus progenitores.

Ánimo, hay mucho trabajo por hacer.

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