Etiquetas

, , ,

Una de las consecuencias negativas de las sociedades avanzadas y urbanizadas es la gran distancia que existe entre nuestras actividades diarias y su impacto en el medio ambiente. En las ciudades del mundo desarrollado podemos comprar nuestros alimentos en un limpio, ordenado y muy abundante supermercado; obtenemos agua corriente con un golpe de dedo; disponemos de climatización con sólo pulsar un botón; nuestras viviendas están perfectamente iluminadas todo el día y obtenemos todo ello con una simple decisión económica (tenemos dinero, entonces podemos permitírnoslo) en la que no nos cuestionamos otro tipo de condicionantes que, de estar presentes, podrían cambiar nuestras decisiones de consumo.

Todos los esfuerzos e iniciativas relacionadas con la sostenibilidad pasan por transformar nuestros hábitos sociales y nuestras costumbres cotidianas para incorporarles criterios éticos, de conservación ambiental y de consumo sostemible que, poco a poco, vayan consiguiendo un mejor equilibrio entre la humanidad y su entorno vital. No se trata, por ejemplo, de renunciar a climatizar e iluminar nuestras viviendas, sino de adaptar la forma en la que lo hacemos con la ayuda de la tecnología disponible para conseguir mayor eficiencia (menor consumo de recursos), eficacia (mayor empleo de los mejores recursos) y sostenibilidad (empleo preferente de recursos renovables).

El camino por recorrer es enorme (véase por ejemplo Un enfoque integral de la sostenibilidad en los negocios), pero existen en él grandes oportunidades de generación de empleo y riqueza (por ejemplo, en el estudio Green jobs empleo verde en España se cita, a su vez, el estudio realizado por la Unión Europea “Advanced Renewable Strategy” que señala que el sector de las energías renovables podría alcanzar una creación de 2,5 millones de empleos netos en el año 2020).

En esta línea, una aportación positiva proviene de Ecovidrio, asociación sin ánimo de lucro encargada de la gestión del reciclado de los residuos de envases depositados en los contenedores de toda España, la cual, con motivo del Día Mundial del Medio Ambiente, ha puesto voz a uno de los iglúes verdes y ha grabado la reacción de los vecinos. Es, efectivamente, una acción de sensibilización en la red con mucho humor que será difundida de forma viral, para recordar a los ciudadanos que “El vidrio puede tener muchas vidas” y debemos reciclarlo. De hecho, refleja la importancia que un simple y sencillo gesto tiene cuando lo realizan muchas personas; todos podemos colaborar para que, sin renunciar a nuestro modo de vida, tengamos el menor impacto posible en nuestro medio ambiente.

Anuncios