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Arbol de la Ciencia Santiago de Compostela 53294
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Un informe de Ernst & Young Australia: University of the future, predice transformaciones significativas durante la próxima década en las instituciones de enseñanza superior en Australia, basándose en la coexistencia de una serie de factores impulsores del cambio. Sin embargo, en el propio estudio se recoge que la opinion mayoritaria de los responsables de las universidades públicas australianas es que sus modelos de negocio continuarán siendo muy similares a los actuales, utilizando como argumento que “las universidades no han cambiado mucho en los últimos mil años”.

Los factores impulsores del cambio identificados en el estudio para Australia, no difieren, en gran medida, de la situación española:

  1. Democratización del conocimiento y del acceso al mismo.
    • Disponibilidad masiva de contenidos en Internet.
    • Expansión del acceso a la educación superior.
    • Creciente participación de los mercados emergentes.
  2. Competencia en los mercados y en el acceso a las fuentes de financiación.
    • Fuerte competencia en los mercados de estudiantes nacionales e internacionales.
    • Desafíos para la financiación pública.
    • Competencia para el acceso a fuentes de financiación atípicas.
  3. Tecnologías digitales.
    • La universidad en los dispositivos móviles: MOOC´s y crecimento de la formación online.
    • Empleo de las tecnologías móviles digitales en los campus universitarios.
    • Metodologías de aprendizaje combinadas online-presencia.
  4. Mobilidad global.
    • Los mercados emergentes representan una competencia creciente en los mercados de estudiantes internacionales.
    • Incremento de la procedencia de talento académico de los países emergentes.
    • Aparición de marcas universitarias potentes y globales.
  5. Integración con otros sectores económicos.
    • Los sectores económicos como competencia de las universidades en la provisión de contenidos y en la certificación de habilidades.
    • Partenariados para investigación y comercialización.
    • Creciente amplitud y profundidad del aprendizaje orientado a determinados sectores económicos.

Como se puede observar, la cuestión es más profunda que un mero cambio en el soporte tecnológico de los contenidos. Se trata de importantes señales que indican que las tecnologías y los cambios sociales que se están produciendo, pueden variar drásticamente las reglas del juego de un sector que ha vivido, tradicionalmente, al amparo de los presupuestos públicos y anclado en el inmovilismo.

Hasta el momento actual, los responsables universitarios españoles no se han preocupado demasiado de conocer las demandas e inquietudes de sus alumnos, ni las expectativas de la sociedad en la que operan, confiados en que la provisión de “conocimiento” sería suficiente para alcanzar un equilibrio razonable en la cobertura de dichas expectativas.

Sin embargo, esta confianza puede empezar a estar errada de base. Por ejemplo, un estudio de Mckinsey, (ya adaptado al caso español, puesto que incluye encuestas a cerca de 9.000 personas: jóvenes, empleadores y educadores en 8 de los principales países europeos, entre ellos España), pone de manifiesto la importante diferencia de percepciones entre los distintos colectivos legítimamente interesados en la educación: mientras un 74% de los educadores piensan que sus graduados están preparados para el trabajo, sólo un 38% de los jóvenes estudiantes y un 35% de los empleadores opinan lo mismo. Al mismo tiempo, menos del 25% de los estudiantes han recibido información suficiente sobre estudios de posgrado y carreras profesionales para orientar sus decisiones académicas.

Algo no está funcionando correctamente, cuando existe tanta divergencia de opiniones, pero el caso es que nadie parece dispuesto a abordar el problema. La propuesta de Mckinsey en el estudio citado: la creación de la figura de un “integrador del sistema” no es ninguna tontería y no debería caer en saco roto, pero, claro, ¿quién lo va a pagar?.

Te invito a aportar tu opinión. El tema, sin duda, lo merece.

Ánimo, hay mucho trabajo por hacer.

 

 

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