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API

Representación de ecosistemas empresariales conectados por API´s

Fuente: http://www.pwc.com/us/en/technology-forecast/2012/issue2/features/feature-creating-openeing-apis.html  

La interoperabilidad, es decir, la capacidad de los sistemas informáticos para interactuar entre sí, es un concepto que va más allá de la transparencia y que trasciende, incluso, los límites de la Administración Pública, puesto que representa la base para la transformación digital completa de la economía.

Sin unas normas que definan cómo unos sistemas pueden relacionarse con otros, es posible que todo el entramado financiero mundial se venga abajo, puesto que sería prácticamente imposible cumplir con los actuales requisitos de velocidad y fiabilidad que se pide hoy día a las operaciones financieras. Y son las normas y estándares de interoperabilidad bancaria las que soportan y posibilitan gran parte del comercio mundial.

Sin embargo, la digitalización de la economía es un fenómeno que está aún empezando. Un estudio de la consultora Mckinsey Digital America: A tale of the haves and have-mores ha estimado que la economía norteamericana está digitalizada al 19% de su capacidad, sólo considerando la tecnología actual. Otro estudio de la misma consultora, referido al potencial económico del Internet de las Cosas, Unlocking the potential of the Internet of Things, encuentra la interoperabilidad entre sistemas crítica para el desarrollo de nuevos productos y servicios y estima que un 40% del total del potencial económico del Internet de las Cosas, calculado para 2025 en 11,1 billones europeos de dólares, depende del desarrollo efectivo de la interoperabilidad entre los múltiples sistemas informáticos y telemáticos que deberán operar conjuntamente.

Marc Andreessen, uno de los principales capitalistas de riesgo norteamericanos y fundador de Netscape, el primer navegador de Internet, ha advertido en una ya clásica entrevista en The Wall Street Journal: Why software is eating the world? sobre el peligro social que representa la preponderancia que el software está alcanzando en todos los sectores económicos, puesto que sólo las personas capaces de entender y utilizar los complejos algoritmos de interconexión de datos serán capaces de permanecer activas en el mundo económico, con el consiguiente riesgo de exclusión para las no capaces. Se llama a este fenómeno la “segunda brecha digital” y está empezando a representar un importante y preocupante foco de atención para economistas y gobernantes.

Un ensayo publicado en McKinsey Quarterly: The second economy describe las características de una economía opaca al ser humano, dirigida por los algoritmos del software y ejecutada por máquinas dotadas de sensores y controladores digitales. El artículo pronostica que en 2025, se alcanzará el punto de equilibrio, entre la economía tradicional consciente y esta otra nueva economía automatizada. También advierte, al igual que Marc Andreessen de la existencia de potenciales brechas en la distribución de esa “riqueza oculta”, a favor de los colectivos mejor posicionados, es decir, aquellos capaces de adquirir las habilidades de gestión de la información precisas para dirigir esa economía basada en el software. El problema ya no es sólo que las máquinas sustituyan a la mano de obra humana, es que también posibilitan grandes ganancias de productividad cuando se orientan a ayudar a éstos en el desempeño de sus tareas, incluso en aquellas que han estado tradicionalmente reservadas a trabajadores de altas cualificaciones. Watson, el software de computación cognitiva de IBM, llamado así en honor al fundador de la empresa, puede leer y procesar artículos e imágenes médicas con mayor rapidez y precisión que los humanos, descartando alternativas diagnósticas y estableciendo hipótesis que los humanos podrían descartar. El resultado es que un profesional de la medicina, equipado con estas tecnologías, podría atender, de forma eficiente, a un número de pacientes mucho mayor que el que es factible con las tecnologías actuales, y aún lo sería más si los pacientes estuviesen equipados con tecnologías domésticas, tipo sensores o medidores, que pudiesen alimentar a Watson con mediciones en tiempo real de los parámetros básicos para sus enfermedades. En este caso, no estaríamos atendidos por una máquina, sino por un profesional humano capaz de extraer el máximo partido posible a la tecnología digital a su disposición. Y lo mismo que hemos descrito para la medicina podría ocurrir en la abogacía, en la ingeniería, en la arquitectura, profesiones tradicionalmente reservadas a personas con elevadas cualificaciones.

El núcleo central de todo este entramado son los elementos software que permiten a los diferentes sistemas funcionar de una manera coordinada y automática. A estos elementos se les denomina API´s (Interfases de programación entre aplicaciones – Aplication Programming Interfaces). Hablando de forma sencilla, las API son las formas en que una empresa opta por proporcionar servicios de negocio a un amplio público de una manera controlada. También se puede utilizar como sinónimo el término “servicios web” o “web services”, puesto que aunque cabrían algunas precisiones técnicas entre las definiciones de ambos términos, en la práctica, los objetivos son coincidentes (Para una distinción precisa de ambos conceptos, véase, por ejemplo: https://en.wikipedia.org/wiki/Web_API).

“Las API proporcionan claramente medios para mejorar el desarrollo y la implantación del software interno. Pero, además, presentan potencialidades mucho más amplias que van a permitir a una organización crear nuevos y potentes ecosistemas de colaboración externa y nuevos canales de distribución y transacción. Las API pueden transformar las empresas en plataformas de gran alcance que no sólo coordinen los sistemas internos sino que posibiliten las relaciones con socios, clientes y el resto del mundo. Las organizaciones que aprovechen estas oportunidades se están uniendo a la economía de las API´s. De este modo, estas organizaciones:

  • Habilitan API´s flexibles como un canal importante de sus negocios, facilitando que las operaciones y transacciones se puedan ejecutar en cualquier momento y desde cualquier lugar.
  • Proporcionan interfaces de cliente basadas en móvil, en web y en otras tecnologías, como una flexible capa superior de presentación de sus API´s.
  • Permiten a sus clientes integrarse directamente con los sistemas centrales, proporcionando más valor y fuertes relación proveedor-cliente.
  • Crean fuertes ecosistemas de socios que readaptan, revenden y reutilizan activos existentes, combinados para alcanzar nuevos segmentos. que la organización original nunca podría haber alcanzado de forma aislada.” Párrafo copiado de Winning in the API Economy. Reproducción autorizada por licencia Creative Commons sa-by

Este post forma parte de la documentación del curso Interoperabilidad, necesaria para la transparencia que, dentro del Diplomado en Gestión de Información para la Transparencia, impartiré en modo online, del 18 al 31 de Julio de 2016 para la Fundación Ciencias de la Documentación.

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